
Prácticamente todo el mundo ha oído hablar de la acupuntura pero la mayoría de la gente no sabe exactamente qué es “eso”. Esta técnica es un método terapéutico procedente de la medicina tradicional china, que cuenta con más de 4000 años de antigüedad como aval.
La acupuntura se realiza mediante agujas (que pueden ser esterilizadas o desechables) que van pinchándose en unos puntos estratégicos, intentando picar del Yang al Ying, de arriba abajo, de izquierda a derecha, de adelante hacia detrás, con una profundidad variable, según lo que se quiera tratar.
Los llamados puntos de acupuntura se clasifican en 14 grupos, unidos por una línea llamada meridiano. Doce de ellos son bilaterales porque se encuentran 6 en la parte derecha del cuerpo y 6 en la izquierda. El resto están en la línea media.
Cada uno de los meridianos sigue dos trayectos: uno vía interna desde un órgano principal que conecta con el segundo, en la vía externa donde acaba en el punto de acupuntura. Este último se conecta de nuevo con la vía interna y regresa al órgano de origen, formando un circuito cerrado.
La acupuntura actúa sobre el sistema nervioso y es capaz de estimular la actividad de las endorfinas y las células del sistema inmunológico. Sus aplicaciones son muy variadas, pero no sustituyen los tratamientos médicos tradicionales. Si bien es cierto, determinadas dolencias sí pueden curarse, como lumbalgias, cefaleas o algunos casos de artritis.