
Las mujeres necesitan más aporte de calcio en sus dietas si quieren obtener unos resultados óptimos en sus prácticas de deporte. De esta manera se previenen problemas como la osteoporosis, manteniendo los huesos más sanos y fuertes.
Si se practica deporte en serio, la sudoración supone la pérdida no sólo de agua, sino también de sales minerales y otros nutrientes. El calcio también se puede perder con la sudoración si se realiza una hora de ejercicio extenuante. Es importante evitar estas pérdidas con la ingesta de lácteos, yogures y derivados porque así se impedirá que los huesos se debiliten.

Algunas mujeres no ingieren lácteos por diversas razones, como el hecho de no querer ganar peso o que les produzca malestar en la digestión. No obstante, se puede tomar calcio en forma de suplementos capaces de aportar 400 mg. de calcio. Otra forma de aumentar su ingesta es mediante sustitutos como leche de soja o de almendras, pero lo fundamental es no eliminar su consumo por completo.
Si bien es cierto que su carencia es perjudicial para la salud, también lo es el exceso. Ambos extremos pueden tener consecuencias muy negativas para la salud, ya que el calcio participa en la coagulación y correcta permeabilidad de las membranas, regula el sistema nervioso y muscular, e incide en el sistema circulatorio.