
Hay períodos de nuestra vida que no nos permiten hacer tanto deporte como quisiéramos. Trabajo, ocupaciones, falta de tiempo…cualquier razón puede impedirnos realizar la rutina de ejercicios que nos mantiene en forma. Y luego, cuando podemos volver a nuestros hábitos deportivos, nos cuesta un montón volver a ponernos en marcha.
Sin embargo, hay que tener cuidado y saber cuáles son nuestros límites, para no llegar al agotamiento excesivo y evitar lesiones. Es fundamental empezar despacio, pero ¿qué hay que hacer?
Lo primero es iniciar un período de preparación gradual para “mentalizar” al cuerpo de que va a retomar la actividad física. Hay que hacer la misma rutina que normalmente se hacía, pero con menos peso y menos repeticiones. Muy gradualmente.
Realizar ejercicios cardiovasculares con períodos de tiempo cortos, que se irán aumentando a medida que el cuerpo se acostumbre de nuevo al ejercicio. Realizar largas caminatas podría servir de “engrase” para las articulaciones y ponerlas en marcha rápidamente y sin grandes esfuerzos.
Si se ha realizado deporte con anterioridad y se ha dejado de practicarlo durante un tiempo, el retorno puede llegar a tardar un mes. Durante ese tiempo el cuerpo se hace de nuevo a la rutina y consigue adaptarse por completo. Es primordial tener paciencia y no exigirse demasiado.
CONSEJO: para eliminar por completo la grasa de la cintura hay que hacer actividades aeróbicas que se combinarán con ejercicios abdominales (solos no funcionan). El régimen debe ser bajo en calorías para eliminar el exceso de tejido adiposo.
Si lo crees conveniente, busca asesoramiento de un preparador físico: te dirá qué debes evitar y qué ejercicios son los más adecuados.