
Una de las sustancias estimulantes más conocidas es la cafeína. Extraída de forma natural de los granos de café y del cacao, la cafeína tiene unos efectos psicoactivos capaces de darnos esa “fuerza” necesaria para seguir adelante con jornadas muy duras.
A nivel físico, los efectos que esta sustancia puede tener sobre los resultados de actividades físicas están siendo investigados. ¿Por qué?
Porque la cafeína estimula el sistema nervioso central y aumenta la alerta, actividad mental y atención, así como el ritmo metabólico y respiratorio en reposo.
Algunas investigaciones sostienen que tomar dos tazas de café una hora antes de practicar deporte puede prolongar el rendimiento y como consecuencia mejorar las marcas y tiempos.
Por otra parte, algunos estudios sostienen que la cafeína podría contribuir a emplear la grasa intramuscular como fuente de energía, preservando el glucógeno y retrasando la sensación de fatiga.
Según diversos especialistas, una taza de café tras el ejercicio podría mejorar el malestar muscular posterior, más comúnmente conocido como “DOMS” (molestia muscular de inicio tardío según las siglas anglosajonas).
Datos extraídos de la FEDA