
Hay gente que se cuida, va diariamente al gimnasio, bebe mucha agua…pero no consigue resultados. Hay varias razones por las que esto puede suceder, pero lo importante es saber cuál de ellas es la que a ti te afecta.
- Entrenar demasiadas veces. Algunas veces el entrenamiento puede provocar desgaste muscular y neuromuscular. El cuerpo necesita recuperarse y para ello hay que descansar.
Lo más adecuado es dejar que pasen 48 horas entre entrenamientos para que el organismo asimile el ejercicio. No es adecuado hacer más de 5 sesiones cardiovasculares a la semana, sino que hay que combinarlas con ejercicios de musculación.
- No incluir sesiones de musculación con pesas. No debes centrarte sólo en el ejercicio cardiovascular (aeróbic, step, spinning….), entrenar con pesas no implica conseguir unos músculos muy grandes ni cargados, siempre y cuando no nos pasemos con el peso.
Estos ejercicios tonifican y reafirman los músculos, algo que no se va a conseguir con el aeróbic. Además, con las pesas quemas muchas más calorías porque el músculo es un tejido metabólicamente activo que incrementa el metabolismo basal haciendo que se quemen calorías durante el resto del día.
- Ser impaciente. No pretendas obtener resultados inmediatos. Necesitarás mucho tiempo y constancia. Si pretendes ver resultados en dos semanas estás equivocada y corres el riesgo de desmotivarte. Si haces un entrenamiento constante y adecuado, en un mes lograrás los primeros resultados, aunque deberás esperar hasta 8-12 semanas para ver resultados significativos.
- No planificar los objetivos. Improvisar está bien, pero no si pretendes llegar a una meta. Ten un programa preestablecido que trabaje el cuerpo a nivel global y mentalízate todos los días para saber la sesión que vas a hacer. No hagas más de lo que programes porque puedes sobrecargarte.