
Muchas veces por más que entrenemos, hagamos dieta y llevemos una vida saludable, la grasa se empeña por quedarse y no desaparecer. La culpa la tiene la genética femenina y ella nos hace muy difícil desprendernos de la grasa que acumula nuestro cuerpo.
Por ello es necesario adoptar un plan alternativo que contrarreste los efectos de la genética lo máximo posible, aunque son sólo claves que pueden ayudar, no métodos "milagro".
La Universidad de Duke, EE UU, ha realizado un estudio que sostiene que las personas que corren un mínimo de 18 kilómetros por semana no ganan tejido adiposo o grasa, independientemente de la intensidad de la carrera o la alimentación que sigan.
El truco es que esos 18 kilómetros semanales queman una media de 1100 kcal., lo cual es suficiente para impedir la acumulación y ganancia de grasa. Este estudio también reveló que no se gana peso en forma de grasa con otros deportes aeróbicos cada semana. Estos pueden ser pedalear 35 kilómetros en bici, hacer circuitos de 30 minutos a la seman o nadar en torno a 100 minutos.
Lo más efectivo es combinar deportes para quemar más grasa y prevenir lesiones. Por otro lado, otro estudio elaborado en la Universidad de Arizona ha descubierto que tomar 500 mg de vitamina C al día queman más fácilmente la grasa durante el ejercicio. Esta vitamina ayuda a metabolizar la grasa extra.
Finalmente, las rutinas que siguen un plan de musculación de 30 minutos 2 veces por semana y durante 2 años, ayudan a perder grasa abdominal y a no ganar grasa intraabdominal. Si se trabajan al menos 2 días por semana los músculos, la masa muscular aumenta y las calorías que se queman son muchas más.