
La menopausia precoz puede tener unos efectos muy pronunciados en la sociedad de nuestros días, ya que el intervalo de años de vida postmenopáusica se eleva. Existen muchos tratamientos médicos actualmente, pero una de las alternativas es practicar actividades físicas.
Uno de los tratamientos médicos se basa en administrar hormonas sustitutivas que palíen las consecuencias de una falta de estrógeneos. Los efectos negativos pueden ser el riesgo de padecer cáncer de endometrio y/o de mama, hipertensión, disminución de la tolerancia a la glucosa y tromboembolia.
El ejercicio físico es una de las más sanas y seguras alternativas ya que puede llegar a disminuir el conjunto de efectos derivados de la menopausia, como osteoporosis, ansiedad, obesidad, hipertensión o depresión, entre otros.
Realizar actividades físicas adecuadamente y bajo el control de un monitor o profesional físico puede servir de complemento perfecto del tratamiento farmacológico. Por eso hay que saber qué problemas se derivan de la menopausia para saber qué ejercicios son los más adecuados.
Para la osteoporosis, los ejercicios deben ejecutar una fuerza muscular y de impacto, es decir, de alta intensidad y corta duración. Por eso están descartadas actividades como natación, ciclismo o caminar porque no activan los mecanismos de síntesis de proteínas capaces de incrementar las funciones de las células del tejido óseo y muscular.
En casos de ansiedad se recomiendan ejercicios aeróbicos de forma regular. Reducen la ansiedad a cualquier edad. Para casos de depresión, las actividades que aumentan la fuerza son las más recomendadas, al igual que los deportes de resistencia, que aumentan la endorfina e inciden en el estado de ánimo.
Las actividades físicas en momentos de menopausia y menopausia precoz son muy importantes para mejorar la calidad de vida de las personas que la sufren. Mejoran el ánimo y hacen más llevadera esta etapa de la vida.