
Si quieres mejorar el rendimiento cardiovascular e incluso perder peso, no hay nada como recurrir a un entrenamiento de fuerza.
Todos los movimientos que impliquen un gesto motriz necesitan fuerza de contracción muscular. Es el caso de correr, nadar, montar en bicicleta...Cuando practicamos estos deportes experimentamos una fatiga debida al agotamiento del sistema muscular, ya que la forma física a nivel de fuerza es un limitante.
Combinar un entrenamiento cardiovascular con uno de tonificación muscular es el mejor método y el más efectivo para aumentar el tono y el acondicionamiento muscular, sin llegar a na fatiga.
Si cuentas con una masa muscular activa, debes recordar que el gasto metabólico es mayor, lo cual supone un mayor consumo de calorías haciendo que el músculo sea una auténtica "caldera calórica".